¿Quieres ser más creativo?
Desde siempre hemos escuchado que «el creativo» es un loco que anda en
las nubes o que su inspiración es algo mágico. Es verdad que para ser
más creativo es necesario hacer cosas diferentes, pero rara vez se
menciona su capacidad de hacer preguntas. Hemos aprendido que el dar
respuestas correctas es bueno, y eso es lo que en la escuela nos
califican y premian. Este aprendizaje condicionado de responder
correctamente nos pone en evidencia cuando no sabemos algo y genera un
miedo a preguntar por parecer que no dominamos el tema, lo que limita
nuestro pensamiento. Muchos descubrimientos y toda la filosofía surgió
de los cuestionamientos y la búsqueda de respuestas.
Más de una vez me ha pasado que al finalizar el dictado de una
conferencia nadie tiene preguntas. Siempre me queda la duda de si todo
fue muy claro o si no me escucharon o me expresé claramente. Tal
parece que el preguntar incomoda. ¡Qué bueno sería que nos premiaran por
hacer preguntas!, preguntas inteligentes, preguntas de esas que
contagian la curiosidad, que invitan a la creatividad, de esas que
generan conversaciones reflexivas y profundas, y con eso provocar un
pensamiento crítico, ese pensamiento que nos abre posibilidades,
descubrimientos y posturas ante la vida.
Como dice Sir Ken Robinson: «La creatividad está en todo lo que damos
por sentado y es por que damos por sentado que es tan difícil de
encontrar», por que ya no lo cuestionamos. El pensamiento de diseño (Design thinking) parte de la idea de que todo es cuestionable, perfectible y que el mundo es un prototipo que puedes mejorar y rediseñar.
¿No sabes qué preguntar?

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¿Qué queremos lograr? Cuestionar los propósitos para comprender qué hay detrás de un pensamiento y, sobre todo, cuál es la intención.
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¿Lo que me estás preguntando es…? Cuestionar las preguntas hasta entender las inquietudes y de dónde surgió el cuestionamiento.
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¿La información que tenemos está validada? Cuestionar la información, los datos, y la experiencia para verificar el trasfondo que sustenta dicha información.
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¿Cómo llegaron a esa conclusión? Cuestionar las conclusiones para comprender de dónde viene ese juicio o la solución.
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¿Por qué pensamos que eso es correcto? Cuestionar los conceptos y las ideas que le dan forma al pensamiento.
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¿Qué estamos dando por sentado? Cuestionar suposiciones y comprender lo que se está dando por hecho.
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¿Hemos contemplado los resultados de hacer tal cosa? Cuestionar las consecuencias y sus implicaciones.
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¿Existe otro punto de vista que debamos de considerar? Cuestionar puntos de vista y perspectivas para analizar el marco de referencia.
Llena tu cerebro de preguntas y él te dará muchas respuestas, muchas
ideas nuevas y, lo mejor, te dará más preguntas, que te harán cada vez
más propositivo y creativo. No temas incomodar en tu empresa al
cuestionar procesos o comportamientos, esa es la forma de encontrar la
innovación y cambiar el futuro, aunque el éxito de saber preguntar
radica en la habilidad de la escucha... ¡pero ese es otro tema!
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